Haz tu propio exfoliante corporal de Sal Rosada del Himalaya

Este delicioso exfoliante de sal es un pequeño lujo perfecto para disfrutar en casa y un regalo ideal para las mamis en el Día de La Madre. No solo te ayuda a pulir las células muertas de la piel, dejando tu piel más lisa y brillante, sino que también es súper vigorizante.

Es perfecto para mamas cansadas quienes no tienen mucho tiempo para el cuidado de su piel. Al tomar solo unos minutos adicionales en la ducha, puede aportar un poco de brillo a su día a día, con una gran cantidad de beneficios para su mente, cuerpo y espíritu.

Sal rosada del Himalaya: Una de las formas más puras de sal, llena de magnesio y otros minerales, el Sal del Himalaya es conocida por calmar los músculos cansados y doloridos, extraer toxinas del cuerpo y reducir el estrés y la fatiga emocional. Como exfoliante natural, también se sabe que elimina las células muertas y promueve la regeneración de la piel.

Aceite esencial de pomelo: Un aceite súper refrescante, el pomelo tiene propiedades antioxidantes y estimulantes de la circulación. También es famoso por su efecto beneficioso sobre el sistema linfático, eliminando toxinas y disminuyendo la retención de líquidos. Los estudios incluso muestran que ayuda a reducir la apariencia de la celulitis.

Aceite de coco: como todos sabemos, este es un excelente aceite nutritivo e humectante para la piel, con propiedades antimicrobianas que lo hacen ideal para muchas afecciones de la piel.

¿Que necesitas

  • 1.5 taza de sal rosada del Himalaya (sino podrías reemplazar por sal entrefina)
  • ½ taza de aceite de coco
  • 20-40 gotas de aceite esencial de pomelo
  • Un frasco de 600ml

Instrucciones:

  1. Mide la sal y pone en un bol grande
  2. Derrita el aceite de coco al baño maría o al microondas y agrega al bol
  3. Agrega el aceite esencial
  4. Remueve todo hasta que este bien mezclado y esponjoso
  5. Guarda en un frasco de vidrio u otro recipiente

Para usar, frota suavemente la mezcla sobre tu piel húmeda con movimientos circulares, comenzando por los dedos de los pies y subiendo hasta los hombros (evitando la cara y otras partes delicadas).